martes, 9 de febrero de 2010

El lobo y Caperucita

Escena 1: En el bosquesito…

Un día, esos días comunes así como cualquier día, iba la dulce Caperucita con su canastita llena de medicamentos hacia la casa de su abuela. Cantando y saltando alegremente iba ella cuando, así como si nada, por su camino se cruzó con un lobo de color gris y ojos penetrantes.
El lobo: Ven Caperucita,, te invito a tomar una crema helada. Caperucita parpadeo unas cuantas veces al ver que un lobo le estaba hablando; y que además la llamaba por su nombre. Recordó que en la mañana había tomado una infusión de floripondio y comprendió que estaba alucinando. No le importó mucho...
Caperucita: No lo creo lobo, mi madre me dijo que no hable con extraños y mucho menos que me desvíe del camino hacia lo de mi abuelita. Temo que no podre .Además no necesito comer, estoy aluciando.
El lobo: pero Caperucita, confía en mi... tengo caramelos en el sótano! mua ja ja, auuuuuu
Caperucita: No me gustan los caramelos y tengo que llevar estas cosas a mi abuelita que está muy enferma. Así que con permiso, déjeme pasar.
EL lobo: Está bien, pasaras... Y en un tono silencioso el lobo murmuró: pero en lo de tu abuelita morirás. Ella escuchó las palabras del malvado y contesto: No lo creo, ahí me está esperando una persona que me quiere de verdad y velara por mí, usted es lo más horrendo que conocí. Y sin dudarlo le pegó una cachetada al sentirse sexualmente amenazada. Aunque en el fondo Caperucita era brava y quería guerra…

Siguió por el bosque....
Silbando bajito....
Hasta que....

Llegó a lo de su abuelita!

Escena 2: en lo de la abuelita…

Hola abuelita!!! Cómo te encuentras hoy??

Abuela??? Abuela???

Allí estaba el lobo que se había vestido de Caperucita y luego se había vestido de abuelita. En vez de llevarle los medicamentos a la viejecilla, se la había almorzado; y de postre se había comido al abuelo. Vestido de rojo sonriente dijo: tengo un poco de tos, cof cof cof... Pero Caperucita empezó a sospechar ya que su abuelita nunca tenía toz; siempre se enfermaba para no hacer las tareas hogareñas.
Entonces Caperucita siguió como si nada…

Caperucita: pero abuelita, que ojos tan grandes tienes!
El lobo: ohhh, es para verte mejor... Y le miró los senos detenidamente.

Caperucita advertía que algo raro pasaba. Ella no tenía pechos tan grandes como para cautivar a su abuelita. Además pensó, si se caso con mi abuelo no me tiene porque mirar así!! Sin importar siguió: que manos tan grandes tienes!
El lobo sentía que su flora andaba un poco mal… era como los gases que despedía la putrefacción de la abuelita, se sentía mal; sin importarle siguió hablando con su futuro almuerzo: mis manos son grandes para tocarte mejor...Y entonces agarró a Caperucita de la cintura.
El miedo invadió a caperucita; ella era una inocente niña virgen que nada sabía sobre esas cosas sexuales. Cada vez más cerca, y más cerca de la vieja con pelos... Era el lobo efectivamente. En ese momento pudo divisar un hombre caminando a lo lejos. Pensó en gritar, pero el lobo actuaria más rápido. Entonces gatuseando lo entretuvo un poco más. Se acerco más y le dijo: que boca tan grande que tienes!
El lobo más cerca de ella no sabía qué hacer. Perdió su seguridad. Ya no sabía si la quería comer.
Sorprendido, y un poco excitado por la situación se abalanzó sobre Caperucita. Pero al rozar sus labios, no pudo soportar y salió corriendo. Con su nariz de lobo había olfateado a la persona que venía a lo lejos. Su instinto le decía que aquel hombre vestido de leñador se aproximaba planeando asesinar a Caperucita.
Ahí nomás el lobo y el malechorno se enfrentaron en una lucha violenta,,, y pudo probar su valor. El lobo ensangrentado y un poco moribundo llego hasta un muelle. Allí estaba Gepeto quien salió de una ballena y convirtió al lobo en hombre...
Ahí nomás Caperucita vio todo escondida desde un armario, estaba decepcionada porque pensó que el cazador era su amigo... Pero no....en verdad el lobo parecía su amigo... Decidió seguir al lobo cuando se iba... lo quería auxiliar.....quería reparar sus pensamientos para con el...
Cuando llegó al muelle, él ya no estaba.
Entonces...
Gepeto pudo ver la situación... y acercándose a Caperucita le dijo al oído: si buscas a tu lobo, nunca lo encontrarás... pero si buscas a un buen hombre con valor y corazón puro, pues caminando por el muelle lo verás!
Caperucita no comprendió las palabras de aquel viejecillo...pero algo le decía que confiara en el....y emprendió la búsqueda de ese hombre con valor.
Gepeto se dio cuenta que Caperucita no era ya una niña; y le miró los senos.
Caperucita se dio cuenta que ese hombre se había juntado mucho con el lobo.

Y al darse vuelta para mirar al hombre lobo, se dio cuenta de que a Gepeto se lo había tragado la ballena. Al girar hacia el otro lado, pudo ver al hombre de corazón puro a los ojos.
Caperucita miro y pensó: No será el lobo disfrazado de hombre?? Qué lo hará distinto??
El hombre le leyó los pensamientos y dijo...
y dijo...
Ya no eres una niña,, no te puedo engañar! si decides venir conmigo sólo tú eres quien se arriesgará a confiar en mí. Y si por las noches de luna llena me ves distinto,, pues haré lo imposible para no asustarte. Trataré y trataré para ya de alguna vez no ser un hombre con deseos de lobo! Pero eso si... siempre y cuando tú no seas una niña ingenua!

Caperucita se dio cuenta de que ya no era caperucita sino que era caperuza y que podía decidir por sí misma....lo pensó una y otra vez...no sabía si creerle....algo en ella había cambiado.
El hombre lobo la miraba tiernamente. No había razones para no creerle pues el había luchado contra su propio ser para salvarla.
Entonces..
Lo miró y le pregunto...tu qué quieres?

Y el hombre le dijo...
Quiero un helado,, tu también quieres uno?

Ella le respondió....para el helado no hay edad...no importa si soy caperuza caperucita o tu hombre lobo...vayamos por un helado...o mejor que sean dos?

Si! ya no importa que seamos.. Pero lo bueno es que sabemos que queremos un helado!

Y fueron felices y comieron perdices, casadas por el hombre lobo.

Cuando fueron por su helado se dieron cuenta que el buen y viejo Gepeto era el heladero,, habia puesto una gran heladería y lo hacía barrer a pinocho, el niño corazón de aserrín.
Pero esa es otra historia…

Y pinocho tomo terma y cobro vida!


La idea original de este cuento bizarro fue escrita por la señorita V (conservo su identidad anónima para que no se sienta escrachada jaja) y por mí.

2 comentarios:

Azucar;, εïз dijo...

Jajajaj muy copado eso!
Había escuchado que la verdadera historia de caperucita era mas parecida a esta.
Bueno Marcou, blog nuevo. Un besito.

Francisco dijo...

nariz, este texto de caperucita y el lobo desp lo voy a leer. ahora me voy..!! deje un nuevo texto, ¿casualidad o causalidad? nos vemos nariz, y nos vamos a españa en algun momento!"ªª!ºº